Seguramente te diga que no me pasa nada. Y puede que sea verdad. Seguramente gire la cara, desvíe la mirada esperando que no traspases lo que queda de línea entre lo que crees que ves y lo que yo quiero enseñar. Seguramente, mientras te diga que no, esté pensando que sí. Que sí que hay […]
Que no palpite tu corazón. No rías muy fuerte. No comas carne procesada. No piques entre horas. No fumes. No bebas nada más que no sea agua, o como mucho, una copa de tinto al día. Y aparca el café: bebes demasiado, y lo sabes. No salgas de casa sin secarte el pelo. Ni se […]
Era sábado por la mañana. Me había encantado mirando la tele mientras desayunaba y claro, iba muy justa de tiempo para hacer el resto de cosas. Si decidía ser rebelde e ir andando, llegaba aproximadamente cinco minutos tarde. Si esperaba al autobús era peor, la cosa se ponía ya en unos veinte. Solución: taxi. Lo siento […]
Vivir cerca del IVAM y no haber pensado nunca en ir a su biblioteca es un error, un tremendo error– Eso he pensado al levantarme, motivadísima para enfrentarme a un lunes de Agosto. Agosto. Odio Agosto. ¿Alguna vez lo he dicho? Pues sí: odio agosto. ¿Que por qué odio Agosto? Muy fácil: todo para. Es como […]
Qué curioso. Lo que pasa con los amores indefinidos, es que no sabes ni cuando empiezan, ni cuando acaban. No hay ni fechas ni aniversarios. Ni regalos de más de 10 euros. No hay nada palpable, nada material, nada realmente significativo que te haga poner la bandera en el pico de la montaña. En lo […]
Se jugaba la vida por cinco minutos tras un cristal empañado de frío, tras una taza caliente llena hasta los topes de café. Mirándole fijamente, pensando en todos los momentos, en todos abismos. Observando sus cicatrices, temiendo las heridas. Su corazón de fondant había vuelto a tomar ese tono rosáceo que tanto conocía.
Si algo tiene de bueno mi nevera, es la Voll-Damm de sobra que mi madre siempre le compra a mi cuñado. -Nena! Cómo se llamaba esa cerveza que le gusta a tu cuñado? Vol qué? -Voll-Damm mamá, Voll-Damm. -Ah, sí. Pues eso, que le compro unas cuantas, y las que sobren, que se las lleve. […]
Él era un piano de fondo en las tardes de invierno. Un olor a café entrando por la ventana. Una barba llena de lana azul. Una chaqueta gris de punto llena de bolas y rotos, de esas que me gusta llevar a mí para estar por casa, de esas que parece que hasta vayan a raspar de […]