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  1. A nadie nos gusta esperar, pero con el tiempo aprendemos que es necesario, que “lo bueno” siempre se hace de rogar. Y por eso mismo, porque tarda, cuando llega lo disfrutamos como locos.

    Increíble texto, de principio a fin. Enhorabuena guapa 😉

  2. Cuántas esperas de las que te dejan cara de gilipollas, que, cuando te acuerdas de ellas, te repites a ti mismo: “Pero qué gilipollas”. También hay esperas que merecen la pena y que volverías a repetir una y otra vez, aunque (y sé que suena a cliché) con el tiempo he aprendido que más que esperar lo que realmente compensa es ir a por aquello que quieres. Cuestión de economía temporal, quizás.
    Por cierto, me encantan las mates. 😛
    Un abrazo, escritora.

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