El amor y otras batallas

No. No siempre es fácil. El amor no siempre te hace reír. En ocasiones, no fluye la comunicación, el drama llama a la puerta por un mal gesto o por una palabra desafortunada, la verdad se esconde por miedo a decepcionar, o la estresante rutina te lleva a cancelar ese plan tan romántico con un ‘lo siento, work is work’. Y a la otra persona, sin ser para nada tu intención, en un día tonto o flojo de ánimo, se le cruza en el pensamiento la sombra de un nocivo: ‘¿Acaso ya no siente lo mismo?’ Qué va. No es eso. Es solo que una relación no es nada fácil. Porque pretendemos ser uno, con un único pensamiento, acción y omisión, cuando, en realidad, somos dos individuos labrando, cada uno, su propio camino. Porque cada personita lleva su propia mochila emocional, sus propios traumas, desplantes y chascos. ¿Y si confío y me la vuelven a jugar? ¿Y si me doy demasiado y me dejan tirado? Y ese temor, solo ese estúpido temor, te cava tu propia tumba.

No. El amor no son todo risas y arrumacos, y si no ¡es que es tóxico, danger! No. Ni blanco, ni negro, ni gris. Todos los puñeteros colores del arcoiris componen algo tan íntimo y tan mágico como una relación. Y en el esfuerzo de comprenderse, en el empeño de inyectar rosa en los días grises de tu pareja, en las ganas de compartir juntos el azul del cielo, el verde esperanza y todos esos marrones que aparecen de la nada sin avisar, está el verdadero amor. En construir hasta cuando todo está destruido. En hacerle ver al otro que el amarillo no tiene por qué traer mala suerte si estáis juntos, y que al negro, no hay que temerle: es el más elegante y queda que ni pintado.

Nadie dijo que elegir a alguien en la salud y en la enfermedad fuera sencillo. Pero hoy, dos personas a las que quiero muchísimo, se han dado un ‘sí quiero’ que ha valido todas las alegrías y todas las penas, los baches, las horas de hospitales, los momentos de estrés, problemas y dolor. Porque no pasa siempre, pero cuando el amor gana una batalla, tenedlo claro: es capaz de salir victorioso de una guerra entera.

Os quiero.

 

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lachicadelosjueves

Mirando al cielo con ojos de niña desde 1988. Acuario y valenciana, con vocación de florista y escritora por defecto. En mi partida de nacimiento pone que soy María del Carmen Gómez, pero se les olvidó dejar por escrito aquello de mi propensión a soñar, mis ansias por viajar y esa manía tan mía de enamorarme de cada gesto romántico que me regale la vida. Desde 2013 soy, también, ‘La chica de los jueves’, y con ella, llegó la revolución. Las horas plagadas de cafés y de letras. La ilusión, la magia, lo desconocido. Un ‘Corazón de fondant’ y un ‘Bienvenido a casa’ después, me encuentro con una maleta llena de amor y de rosas blancas, de ciudades y de recuerdos. ‘El silencio de las flores’ no es un libro más, es un trocito de mi alma que, desde este momento, también es tuyo. Por tu lectura, por abrazarme con tus pensamientos, por dejarte llevar por los míos y por darme tanto cariño, no puedo hacer otra cosa que darte las gracias.

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