Un poquito más

La semana pasada hice mi primera presentación confinada.

Las presentaciones me ponen histérica. Incluso las digitales. Me maquillé los ojos por primera vez en meses. Compré cerveza por tener algo de compañía ante preguntas incómodas. Me puse un vestido. Roto, por cierto, pero vestido a fin de cuentas. Las buenas costumbres nunca se deben dejar de lado. Loli, mi editora, una vez más, lo hizo todo fácil y bonito. La vida es más sencilla con personas como ella. Sin embargo, no sé qué tienen las pandemias que a una la ponen más sensible que nunca. Abrir tu corazón en un libro no es difícil, puede que todo lo contrario. Lo realmente complicado es enfrentarte a él, meses después, con la entereza necesaria para no acabar con la voz entrecortada.

‘El silencio de las flores’ es un viaje para el que nunca quise comprar billete de avión. Como cuando iba a la playa de pequeña, que nunca quería ir, pues igual. Siempre me ha costado horrores acudir a sitios que no me gustan y estar con personas que no me caen bien. El otro día, mientras daba el paseo de rigor por los alrededores de mi casa, me vino sin querer esta frase a la cabeza: el exterior no es un lugar cómodo para alguien que vive de recuerdos. A los pocos instantes, rehíce la oración cambiando el orden de las palabras e incluso cambiando el adjetivo, pero ya no me gustaba. ¿Lo apropiado es decir ‘cómodo’? ¿Tiene sentido? ¿Solo me ha gustado porque suena poético? Muchas cosas que suenan poéticas no tienen sentido si las piensas bien. ¿Será esta una de ellas? Sea como fuere, la escribí en el bloc de notas del móvil, por si acaso. Los ‘por si acasos’ de los escritores. Hoy, en el primer vídeo que he grabado para mis chicas del taller de Escritura Creativa, creo que he repetido como diez veces que siempre tengan a mano una libreta y un bolígrafo, por si acaso. He descubierto que hay una profesora dentro de mí. Y alguien valiente. Conforme escribía cada una de las diapositivas no podía parar de pensar en mi blog. ¿En serio estás recomendando a tus alumnas que dediquen tiempo a la escritura? Y tú ¿qué? Ya lo vamos viendo si eso, ¿no? Ay. Si supierais la de veces que he querido escribir pero en el último momento me ha dado pereza, dejaríais de ser suscriptores. Pero aquí estoy. Siempre vuelvo. Una siempre vuelve a su casa para no olvidar quién es. Creo que todos deberíamos hacerlo.

En esos paseos, los de las ocho, me he topado de nuevo con el sueño dormido de escribir sobre el Cementerio Británico y la historia de los azulejos de la cocina de Bonnie. También, con los atardeceres sobre las vías del tren, la casa de los cinco gatitos negros -o más-, la huerta de la esquina y los encuentros en la rotonda con caras amigas. A todo se acostumbra una. A los desayunos en el balcón al solecito. A los nuevos horarios de las tiendas. Al silencio del parque. A aplaudir. A dejar de aplaudir. A la soledad. A todo se acostumbra una. A todo menos a la mascarilla, pero no queda otra.

Estas semanas he hecho muchos viajes también, como en ‘El silencio de las flores’. He viajado a mi adolescencia, viendo de nuevo Los Hombres de Paco -serie que a día de hoy no sería políticamente correcta porque ofendería a infinidad de colectivos seguro, pero que siempre será la serie que más me ha hecho reír junto con Friends-. También he vuelto al Internado Laguna Negra y he alucinado con la forma tan poco sutil que tenían las series de antaño de colar publicidad a cascoporro. Y qué mal hecho estaba el gnomo, por el amor de Dios. Pero me gustaba -y me sigue gustando- porque a pesar de que las series de ahora tienen mucha más calidad en todos los sentidos, las de antes tenían más alma. He viajado a París, con los recuerdos del año pasado y con mi lista de reproducción Rosa&Gris. He viajado a través de un buen puñado de libros y he aprendido mucho sobre escritura, colores y diseño. He visitado la sonrisa que ponía en aquella foto, y los brazos que me apretaban para que no me fuera. He ido varias veces al futuro, a ver qué pasará con lo mío, y al pasado, abriendo algunas puertas del Ministerio del Tiempo que no debería. Una me llevó a una playa de Zumaia, no sé por qué. Otra, a una noche en el barrio del Carmen. Regresé pronto, asustada.

Estas semanas he vuelto a hablar a corazón abierto con las personas que más quiero. He visto mucho más altos a mis sobrinos. He observado cómo el mundo ha seguido girando mientras yo le acariciaba la cabeza a Arenita, en nuestro sofá, ajenas a todo. Mi pisito enano es mi rincón feliz en el mundo y ella, la mejor compañera. Huele a lavanda, la casa, no ella. Ella huele a gata. Tengo ganas de volver a comprar flores frescas y de hacer otra vez magdalenas. Si lo pienso, creo que necesito cinco minutitos más de confinamiento, solo un ratito más para meterme en mi universo sin tener que buscar excusas. Un poquito más de calma para seguir encontrando qué hay por aquí dentro sin tanto ruido externo. Un poco rarita, lo sé.

Será porque soy escritora.

 

lachicadelosjueves

Mirando al cielo con ojos de niña desde 1988. Acuario y valenciana, con vocación de florista y escritora por defecto. En mi partida de nacimiento pone que soy María del Carmen Gómez, pero se les olvidó dejar por escrito aquello de mi propensión a soñar, mis ansias por viajar y esa manía tan mía de enamorarme de cada gesto romántico que me regale la vida. Desde 2013 soy, también, ‘La chica de los jueves’, y con ella, llegó la revolución. Las horas plagadas de cafés y de letras. La ilusión, la magia, lo desconocido. Un ‘Corazón de fondant’ y un ‘Bienvenido a casa’ después, me encuentro con una maleta llena de amor y de rosas blancas, de ciudades y de recuerdos. ‘El silencio de las flores’ no es un libro más, es un trocito de mi alma que, desde este momento, también es tuyo. Por tu lectura, por abrazarme con tus pensamientos, por dejarte llevar por los míos y por darme tanto cariño, no puedo hacer otra cosa que darte las gracias.

3 comentarios sobre «Un poquito más»

    1. No es que quiera más confinamiento en sí, echaba de menos a mi gente. Pero sí quiero más tiempo para seguir en mi mundo, sin dar explicaciones, sin buscar excusas. En mi caso ha sido una cuarentena productiva llena de cosas importantes, de paz mental y de hacer lo que me dé la gana dentro de mi pequeño universo. La rutina no nos permite escucharnos. Al menos a mí no mucho :). Un besito <3

      1. Ahora ya puedo decir que he leído cada uno de tus posts sin saltarme ninguno. Recuerdo la noche que te descubrí, buscando algún blog que hablara de amor. Y allí estabas tú. Entre todos los blogs que habían piché el tuyo, supongo porque el nombre me llamó la atención. Leí Astronauta y me salieron lágrimas. Conseguiste transmitirme tantos sentimientos… Y ahora que ya he terminado veo tu gran evolución y me siento orgullosa de una persona que no conozco. Es curioso, pero cuando te leo me da la sensación de oir tus dedos teclear con fuerza en el teclado. Has sacado tres libros, algo que en un futuro a mi también me gustaría conseguir. Te prometo que los leeré pero antes de despedirme me gustaría decirte con mayúsculas… ¡ENHORABUENA! Un enorme beso y que nunca nos abandones.

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