¿Qué vas a ver durante el Taller de Escritura Creativa?

Lo más importante que vas a ver durante este taller/curso es a ti.

Quiero que estés preparado para todo, porque, con tu permiso, te voy a hacer un spoiler: no va a ser sencillo. Y no lo digo porque vayamos a resolver grandes enigmas de la historia de la humanidad, ni a calcular raíces cuadradas -no sé cómo las llevabas tú, pero a mí se me atragantaban-, solo quiero dejarlo por escrito para que luego no haya sorpresas. Cuando acabes este curso puede que no seas la misma persona que cuando lo comiences. Para empezar, se te van a caer unos cuantos mitos respecto a la figura del escritor. No sé en qué punto estás tú, la verdad. No sé si aspiras a vivir de esta maravillosa profesión, si lo haces por hobby o si, simplemente, esto es la mejor terapia que has encontrado para mantenerte cuerdo. Sea como sea, puede que cuentes con algunas creencias que, limitantes o no, no son del todo ciertas (puede que tú no las tengas y me esté equivocando, pero las voy a explicar igualmente). Las musas, oh, las musas.

Te diré algo sobre las musas: atontan. A nivel personal, pocas cosas me dan más rabia que la palabra fenomenal y que ese perfil de escritor bohemio que habla de las musas como quien habla de cazar fantasmas. No digo con esto que no existan, pero creer que solo podemos escribir un buen texto bajo su abrigo implica cargarles a ellas con una responsabilidad que no les corresponde. El tema de la inspiración viene a ser lo mismo, así que no me extenderé mucho. Si bien es cierto que unos días estamos más inspirados que otros, el trabajo de un escritor consta de un 80% de persistencia y un 20% de magia. ¿Crees que yo ahora mismo estoy inspirada? Error. Estás muy equivocado. Ni estoy inspirada ahora, ni estaba inspirada ayer escribiendo mi cuarto libro, ni estoy inspirada cuando escribo artículos para clientes, ni lo estaba el domingo pasado cuando elegí película en Netflix. La mayor parte del tiempo no lo estoy, sobre todo cuando hace calor. Pero escribo. Escribo sin parar. Escribo porque, inspirada o no, siempre me siento feliz haciéndolo. Porque siempre es mejor escribir que no hacerlo. Por tanto, mi vida nunca se ha ceñido ni a musas, ni a inspiración divina, ni a la magia que antes mencionaba.

Hace bastantes años hice un pacto conmigo misma -como dijo mi admirada Elizabeth Gilbert-. Me dije algo como: nena, tú vas a ser escritora y vas a publicar novelas hasta que te mueras. En ese instante, mientras dibujaba mi nombre en cada una de las páginas de aquel contrato imaginario, supe que no me podía andar por las ramas, porque lo que tenía en las manos era algo muy serio… y, ante asuntos serios, una debe ser firme, sensata, organizada y valiente. Porque, aunque muchos pensaran que sí inicialmente, aquello no era un deseo infantil, era una elección que marcaría todo mi recorrido vital. Ser escritor es una preciosa responsabilidad. ¿Sabes la de corazones que puedes llegar a conquistar con tus textos? ¿La de lágrimas que puedes arrancar? ¿La de sonrisas? Es increíblemente hermoso.

Los creadores somos afortunados. Cada día doy las gracias por este regalo y prometo seguir nutriéndome, mejorando, leyendo, escribiendo. ¿Ha sido siempre fácil? No, ni de broma. ¿Repetiría cada uno de los pasos que he ido dando durante estos siete años? Todos, absolutamente. Y es que gracias a todos los tumbos que he dado, a los aciertos, a los errores, a las noches sin dormir y a las alegrías más profundas, me siento con las ganas, la ilusión y la tranquilidad de decirte que si yo he podido tú también puedes. Mi objetivo es que termines cada módulo con la certeza de que no existe nadie en el mundo que pueda contar una historia como tú lo haces. Que te descubras. Que te enfrentes al pasado, al presente y al futuro. Que les plantes cara a tus miedos más intensos. Que te tires a la piscina (y acabes escribiendo sin usar tantos clichés como yo).

En este taller vas a aprender que esto va mucho más allá de una ensoñación y que si quieres vivir de ello o llevar una vida creativa en general, tienes que ponerte manos a la obra. Te voy a ayudar a organizarte, a crear el hábito, a encontrar tu propia voz. Te voy a guiar para que des con tu estilo y a facilitarte todas las herramientas que a mí me han servido (quiero destacar que yo no tengo la verdad absoluta de nada, solo comparto contigo todo lo que creo que te ayudará). Vas a crear personajes, vas a acostumbrarte a mostrar en lugar de contar, vas a comenzar a leer con ojos de escritor (incluso a ver series y películas desde otro punto de vista). Vas a perderles el temor a los diálogos y a ser varios narradores a la vez hasta que descubras cuál va más contigo. Vas a… muchas cosas, no quiero aburrirte. Sin embargo, y como he dicho al principio, esto es un viaje que comienza, se desarrolla y finaliza en ti. Te vas a conocer. Te vas a cuidar. Te vas a proteger. 

Estás ante un ejercicio de amor propio. Porque no hay mejor manera de quererte que apostar por lo que te hace feliz.

Darle una oportunidad a tu escritura es dártela a ti.

¿Comenzamos?

 

Adquiere el taller en este enlace.

¡Te espero!

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