La chica que lloraba ginebra

Recuerdo que el verano pasado conocí a un chico. Era alto, con pelo negro; de ojos azules y piel clara. Una piel tan clara como los Cullen, pero sin el rollo misterioso ni las luchas familiares. Era sencillo. De cervezas y cacaos. De palabras fáciles y manos sueltas. Vestía como si abriera a ciegas el […]

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