Poco frecuente…

Sucede tan pocas veces que cuando pasa, ni te lo crees. Como el “que viene el lobo” de toda la vida, que de tanto escucharlo sin verlo… bah. El amor, como las estrellas fugaces pasa sólo cual pequeño milagro en medio del caos. Y si no abres bien los ojos, te lo pierdes. Suerte que ese día me había quitado las legañas. Suerte que, sin saber bien por qué lo hacía de primeras, aposté por ti, por tu camisa de cuadros azules, por tu sonrisa; no imaginaba en ese momento que esa sonrisa me llegaría a enamorar así, ni que tú me arrancarían tantas a mí. Suerte que nos vimos antes de reconocernos. Suerte que no te dejé marchar.

Pero aun así -los que os hayáis llevado más de un chasco amoroso me entenderéis- siempre hay cierto miedo. ¿De verdad está pasando esto? Si yo pensaba que nunca llegaría, que no existía tal cual había imaginado… ¿Me querrá o serán las ganas de sentar cabeza? ¿Se fijará en otra? ¿Y si algún día todo cambia? Son dudas, nubes negras que sobrevuelan siempre por encima de las cabezas de los que hemos sido o somos pringados por sistema en el amor. Y sé que puede parecer irracional, pero al final, y aunque seas feliz, no puedes evitar pensar en ese tan temido y trágico momento de “no eres tú, soy yo”.

Laure de Sagazan

Foto: Laure de Sagazan

Y es que sucede tan pocas veces, es tan poco frecuente, que cuando pasa dices para ti misma “venga, cuéntame otra historia, que esta no cuela”. Pero no, vamos a intentar que esos pensamientos tan chungos desaparezcan. Porque sí, será poco frecuente, pero está. Y respira por sí solo, y va uniendo a personas que deben estar juntas porque así debe ser, porque de algún modo, molan más juntas que separadas.

Así que no temas. El amor existe. Está en todas partes. Y ojo con ésto: cuando descubras que dentro de ti es el primer lugar donde ha de estar, serás capaz de reconocer a esa persona. A la persona. Esa que hará que quienes te hicieron daño pasen a ser simples personajes de una tragicomedia insulsa y sin sentido. Y cuando llegue ese momento, solo podrás pensar en las lágrimas innecesarias y en el tiempo perdido buscando cariño en gente incorrecta. Pero te acabarás riendo, de verdad. Porque gracias a todas esas personas, de alguna extraña forma, llegarás (o has llegado ya) a la correcta.

 La Farinera de Sant Lluís

Foto: La Farinera de Sant Lluís

Y entonces verás que a veces hay que hacer caso a los que avisan de que viene el lobo… y a esos locos que todavía creen en el amor.

Escrito por

Mirando al cielo con ojos de niña desde 1988. Acuario y valenciana, con vocación de florista y escritora por defecto. En mi partida de nacimiento pone que soy María del Carmen Gómez, pero se les olvidó dejar por escrito aquello de mi propensión a soñar, mis ansias por viajar y esa manía tan mía de enamorarme de cada gesto romántico que me regale la vida. Desde 2013 soy, también, ‘La chica de los jueves’, y con ella, llegó la revolución. Las horas plagadas de cafés y de letras. La ilusión, la magia, lo desconocido. Un ‘Corazón de fondant’ y un ‘Bienvenido a casa’ después, me encuentro con una maleta llena de amor y de rosas blancas, de ciudades y de recuerdos. ‘El silencio de las flores’ no es un libro más, es un trocito de mi alma que, desde este momento, también es tuyo. Por tu lectura, por abrazarme con tus pensamientos, por dejarte llevar por los míos y por darme tanto cariño, no puedo hacer otra cosa que darte las gracias.

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