Día 3 parte 1ª. Perrache, jamás te olvidaremos.

7.30.

Salgamos con tiempo, que hay que coger el tren. HAY que ser puntuales. NO nos podemos permitir otro taxi si nos retrasamos– Eso pensaba para mis adentros mientras me hacía la remolona en la cama-litera-mostosa. Con el pelo sucio NO podía salir en las fotos de Friburgo (era el destino más esperado, POR Dios), así que tenía que moverme y ducharme enterita en la ducha de piscina municipal/campo de concentración.

Clara, con legañas en los ojos, sin despegarlos en exceso, le pregunta a la coreana…»Mamen, te has lavado ya el pelo…?» La coreana…la verdad es que no sé qué hizo, pero yo, en ese preciso instante estaba luchando contra viento y marea (sobre todo marea) por apañarme con ese metro cuadrado infrahumano que allí, en el Psiquiátrico Youth Hostel llamaban ducha.

8.30. Desayuno. (¿Y qué desayunaste, Mamen…?) Cereales de mierda con café soluble y una gota de agua del grifo.

http://www.youtube.com/watch?v=_o8So4RjvEY

(Repetición del vídeo, por si alguién se perdió el día 1 y no sabe de qué va)

Seguimos.

9.00. Queremos hacer el check-out, pero un guiri (al que la noche anterior osamos tildar de rarete, por las pintas de informático loco) le está soltando un rollo enorme a la recepcionista sobre alquiler de coches. Clara y yo nos miramos ansiosas pensando…»joder!! se nos va a hacer tarde por el guiri de las narices!» Pero guiri habla y habla, y nunca calla. Los minutos pasan como golpecitos en la sien. Tic tac. Tic tac.

Se va. Check-out. GO!

Encontramos la parada de bus correcta, allá, por el río que el día anterior había sido testigo de nuestras poses no chulescas ni sexys.

(nota interna: NO volver a comprar unas inútiles orejeras en mi vida, por mucho que valgan 5 euros)

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Conseguimos coger el bus. BIEN. Vamos con tiempo.

Lástima que nos hayamos equivocado de estación.

-Es Perrache…?

-Sí, sí, lo he mirado, es Perrache.

ERROR.

Es Part Dieu.

Está básicamente a la otra parte de la ciudad.

Y la angustia nos invade. Un escalofrío va subiendo por toda la columna hasta llegar a la cabeza y paralizarla por el terror. NOOOOOO!!

Cogemos un taxi, a sabiendas que aún así, podemos no llegar a tiempo.

El taxista, que creemos que fue extra de Too Fast-Too Furious, se toma muy en serio eso de llevarnos a tiempo, ahora bien, lo de sanas y salvas…no sé yo.

DANGER, DAN-GER.

Como una persecución Hollywoodiense, el taxista pone todo de su parte para que no perdamos el tren que nos llevaba a Mulhouse, y de ahí a la soñada Friburgo, pero NO.

LO PERDEMOS.

¿Y ahora qué?

Miramos precios de billetes nuevos, pero cuestan como cinco veces más del precio inicial.

Friburgo quedaba tan tan lejos en ese momento…

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 Y en ese preciso instante, guiadas por un espíritu kamikaze y poco cuidadoso con nuestra integridad física (que viene a ser lo mismo, vaya), decidimos pasarnos por la oficina de alquiler de coches.

Todos fuera de presupuesto, cómo no.

Y entonces ÉL.

Le vemos.

El rarete del hostel. Aquél que habíamos criticado por habernos hecho perder tiempo en la recepción. El que parloteaba y parloteaba consiguiendo sacarnos de nuestras casillas.

Alain.

Nuestro salvador.

Esto va en su honor.

Continuará…

lachicadelosjueves

Mirando al cielo con ojos de niña desde 1988. Acuario y valenciana, con vocación de florista y escritora por defecto. En mi partida de nacimiento pone que soy María del Carmen Gómez, pero se les olvidó dejar por escrito aquello de mi propensión a soñar, mis ansias por viajar y esa manía tan mía de enamorarme de cada gesto romántico que me regale la vida. Desde 2013 soy, también, ‘La chica de los jueves’, y con ella, llegó la revolución. Las horas plagadas de cafés y de letras. La ilusión, la magia, lo desconocido. Un ‘Corazón de fondant’ y un ‘Bienvenido a casa’ después, me encuentro con una maleta llena de amor y de rosas blancas, de ciudades y de recuerdos. ‘El silencio de las flores’ no es un libro más, es un trocito de mi alma que, desde este momento, también es tuyo. Por tu lectura, por abrazarme con tus pensamientos, por dejarte llevar por los míos y por darme tanto cariño, no puedo hacer otra cosa que darte las gracias.

2 comentarios sobre «Día 3 parte 1ª. Perrache, jamás te olvidaremos.»

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