9 Comments

  1. Como fiel seguidora de todo lo relacionado con las princesas Disney tengo algo que decir: ¡OLE!. Yo también les he echado la culpa de mi bobería en más de una ocasión a esas pobres desgraciadas, sin percatarme de que la que se quedaba con el mamarracho era yo. Un gran post, te felicito 🙂

  2. ¡Cuánta razón tienes! Coincido completamente con todo lo que has escrito en este post y me he sentido identificada en algunas partes porque he cometido el error de estar con alguien con el que, antes de estar, ya se veía de lejos que era un estúpido. Y sí, es cierto eso que escribes de que está bien refugiarse en textos que parecen hablar de nuestra historia, en almas que han sufrido las mismas decepciones. Pero ya es hora de madurar, no podemos seguir culpando a las princesas de los que nos pasa por gilipollas. Creo que, por fin, he logrado dejar de ser tan pava jaja.
    Muchísimas gracias por estas palabras, de verdad, me has hecho pensar y sentir muchas cosas bonitas.
    Un abrazo ❤

  3. María

    Me has hecho emocionarme con el último párrafo, no podías acabar mejor un artículo que sí que parece de cuento!!!! Enhorabuena!

  4. Maravilloso post! Los pajaritos en el aire nos los creamos nosotros mismos, creando unas expectativas irreales. Sentimientos y relaciones reales, ninguno somos perfectos a veces me habría ahogado a mi misma (a posteriori), a veces me hubiera dicho que para su juventud muchas veces estuvo muy por encima por todo lo que le había tocado. La madurez, el tiempo muchas veces nos la da; también nos las dan las experiencias que vivimos nosotros mismos y los de nuestro alrededor.La vida real no las romántica que leemos en cualquier libro. Sentimientos que pueden desgarrarte por buenos o por malos. De todo aprendemos, evolucionamos, somos perfectos dentro de nuestras imperfecciones. Hay momentos en los que tenemos más luz, y otros en los que tenemos mas sombras. Lloras, ries, te enfadas, te frustras contigo mismo. Si encuentras al que te frene sin cortarte las alas, es él. El amor, el de verdad, siempre suma no resta.

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