Mañana será otro día

Anteayer intenté (sin ningún éxito) encontrar parte de arriba para combinar con la falda de tul que me compré hace semanas. La falda la quería para mi –eternizada y nunca llevada a cabo– presentación de libro. Me hacía ilusión ir en plan Carrie Bradshaw, con tul, tacones, y pelo suelto y desgreñado, con libro en mano (ah, no, que no tengo libro físico, se me olvidaba), hablando de amor sin parar, medio borracha y emocionada. Pero sucedió algo entre mis ganas de tul y mi temor a hacer el ridículo en público. El 1 de abril una nueva alegría llamaba a mi puerta: 20minutos, decidía hacerme finalista otra vez. De primeras, no me lo creía. De segundas, tampoco, puesto que además de la alegría por mi, me invadía una euforia suprema al ver que otra de las finalistas era mi mejor amiga, Tejetintas. Y de terceras, algo me vino a la cabeza: vale, igual aún no hay presentación de libro, pero puedes estrenar la falda en la gala… ¡Toma!

Pero no.

POSTTUL

Me la probé con un body plateado que me ofreció una dependienta muy maja en Mango. El body era mono, para qué decir lo contrario. Y lo cierto es que de primeras me gustaba con la falda. Pero bien visto… me faltaba la caja de música y dar vueltas sobre mi misma. Así que lo descarté… igual que hice con las tres camisas y el jersey rosa que me probé después. Lo que no me quedaba como un tiro, me hacía cursi. Lo que no me hacía cursi, me quedaba grande de tirante. Lo que no me sobraba, me marcaba los tres kilos de barriga que he engordado… y así hasta infinitas y horribles posibilidades. Y ahí es cuando empecé a pensar…

¿Por qué no me queda nada como a esas chicas de Pinterest?

¿Por qué yo parezco un engendro imitando sus looks y ellas están tan divinas?

¿Y por qué se me ha quedado tan mal hoy el pelo? (Así, ya de paso… )

posttul2

Así que fui a otro sitio, con la esperanza de dar con algo que combinara con la odiosa falda. Fui a Zara (eso sí que es raro… cualquiera diría que vivo allí, vaya… ) pero ya estaba negativa. Cuando reconoces tu negatividad y tu cierre en banda a aceptar algo como bonito, bueno e ideal para la ocasión, es cuando deberías irte y comprender que cuando no es el día, no es el día. Pero claro… como la esperanza es lo último que se pierde, me acerqué a Uterqüe, que sé que la mayoría de cosas no las puedo pagar, y me siento un poco como Vivian en Pretty Woman cuando va a la tienda de… “Aquí no tenemos nada para ti”, pero ¿y si encontraba algo? Me tenía que arriesgar. Aún me podía deprimir un poquito más. 

Y así fue.

Acabé contándole mi vida a una de mis compañeras Inditex y me fui con las manos vacías y con un odio creciente a la maldita falda, que estaba pasando de ser sueño ñoño a pesadilla recurrente.

POSTTUL4

Entonces, en el café de antes de entrar a trabajar, vi la solución: el problema no era que todo me quedara mal, sino que hay cosas que no combinan ni consigo mismas, ¡POR DIOS! Esa falda no pegaba con nada de ninguna tienda, lo juro. Había perdido dos valiosas horas buscando pareja para el tul, perdiendo el norte, los nervios y (sí) la autoestima. Así que tomé una decisión: ir en vaqueros a la gala. Me estaba empeñando en una cosa que en realidad, tampoco tenía mucho que ver conmigo. Los vaqueros tienen mucho más que ver… ¡son mi segunda piel! Eso sí que me pega, sí que se corresponde conmigo, sí que me identifica. Pero creo, y ahora más que nunca, que cuando tenemos una cita, un evento, algo especial en general, tratamos de disfrazarnos para adaptarnos al medio, para ganar seguridad o creer que así encajaremos mejor en algo en lo que no solemos participar. Y he ahí el fallo: no hay peor error que querer ser alguien que no eres vistiendo unas prendas que no son, porque entonces no llevarás tú la ropa, será a la inversa.

Pero hasta que llegas a esa conclusión… te estrujas los sesos buscando algo para algo que no pega con nada. Y buscas adaptarte tú, cuando debería ser al contrario, cuando la falda tendría que ser tu esclava y no tú la suya.

(Por cierto, cuelgo esta canción porque la acabo de escuchar en la tele y ahora no puedo parar de ponerla en bucle)

 

Y el caso, la cuestión, la esencia de este post, no es una prenda de ropa ni que vaya en vaqueros a una gala. El caso, la cuestión, la esencia de este post es que siempre tratamos de encajar cosas que no pueden encajar, que incluso no deben hacerlo. Que siempre nos empeñamos en lo que se nos mete entre ceja y ceja aunque sea un sinsentido absurdo lleno de lagunillas. Cuando algo no combina, no hay que comprarlo. Pero siempre nos deslumbra lo especial, lo distinto, lo de cuento. Pero olvidamos una evidencia que muchas veces pasa por alto: lo que nos ciega no nos deja ver lo que no nos sienta bien… y creemos que vamos divinas, pero lo cierto es que no. Y olvidamos que, a veces, vale más la pena tener los cajones llenos de pantalones vaqueros, de telas que nos hagan sentir como las protagonistas, aunque nos parezca simple y aburrido. Aunque creamos que es más de lo mismo.

Porque cuando algo -o alguien, cosa, animal, planta, hombre- no te queda bien, no te convence o no te hace sentir tu misma, no te lo tienes que poner. Que no hace falta, en serio, que puedes escoger otros caminos, otras prendas, otros chicos. Y no te sientas frustrada si no conseguiste lo que soñaste de primeras, porque a veces el despertar es mil veces mejor que el sueño.

Así que despierta y ponte unos vaqueros. Deja tantos rollos y tantos cuentos, tanta idea moñas que pierde la gracia en cuanto se materializa, y piérdete en una nueva película escrita por tus risas, tus pantalones, tus comentarios inapropiados, tu más salvaje naturalidad.

Y apunta esto: cuando tengas un mal día, ni compres ropa, ni elijas chico, ni tomes decisiones. Túmbate al sol, pon la mente en blanco y recuerda…

Mañana será otro día.

posttul5

M.

Escrito por

Escritora novata, bloguera, adicta a Pinterest y a los espaguettis. Experta en comerme la cabeza, ñoña de manual, algo impulsiva, algo romántica. Lectora empedernida, fan del maíz y la Coca-Cola. Abonada a las noches de tarta y vino. Turismóloga y Community Manager. Empecé a escribir de broma y hoy es mi pasión, mi verdadera vocación. Mi primer libro, "Corazón de fondant" ya está a la venta. Bienvenid@. ¡Gracias por quedarte!

8 comentarios sobre “Mañana será otro día

  1. Cuando hagas la presentación de tu libro físico no me lo quiero perder jajajaja. Me he imaginado con el tul y borracha y hablando de amor. ¡Combinación perfecta! Enhorabuena por el libro y por los premios. Y no tengo duda de que ese libro se publicará en físico.

    PD: Donde haya unos vaqueros que se quite lo demás! Y sí, a veces intentamos encajar cosas que no pueden ir juntas, pero al final nos damos cuenta de que es mejor dejarlo tal cual y no forzar nada.

    ¡Un saludo! 🙂

    Le gusta a 1 persona

  2. “…Después de todo, mañana será otro día”, como dice Scarlett O’Hara en “Lo que el viento se llevó” Una película que vi muy tarde, hará un par de años, pero cuando lo hice me encantó. Espero poder incluirla en el blog alguna vez. Enhorabuena por ser finalista M 🙂

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s