Entbehren

Me he despertado a eso de las 10:30. Junto con el café con leche, una de mis rutinas diarias más tempranas es entrar en gmail. “Te cuento mi jueves” era el asunto, Ana Landa la remitente:

Hola “chica de los jueves”, te dejo aquí una muestra de lo que considero lo único bueno que he escrito en mucho tiempo. Espero que lo disfrutes y que pueda tener un hueco en tu blog 🙂 

Un saludo,
Ana
He descargado corriendo el archivo adjunto y lo he leído saltando líneas y palabras, con las legañas aún pegadas a los ojos. Un poco más tarde, lo he leído más despacio, con más tranquilidad. Me ha gustado, se podría decir que me ha encantado, sin lugar a dudas.
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Pese a mis primarios conocimientos en alemán, me ha tocado googlear el título: Entbehren. Para los que no sepáis nada del idioma o seáis de los míos, os diré que “Entbehren” significa “falta”. Falta. Qué difícil es sentir la falta de alguien. Qué difícil es echar de menos, a veces.
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Allá va el precioso texto de Ana.
Te merecías ser el primer jueves, gracias por un texto tan bonito.
……..
Las cosas parecen pesar más cuando uno las dice en voz alta. Últimamente estoy intentando no hablar mucho de lo que me preocupa- no parece funcionar. Se me acumulan las comeduras de cabeza, pero tampoco pretendo aburrir a nadie. Voy a haceros una pregunta que no hay día que no me haga, y más últimamente, que siento que soy más consciente de todo lo que pasa a mi alrededor… Bueno, allá va, ¿soléis echar mucho de menos? Porque yo todos los días echo de menos a alguien. Una amiga o amigo del que ya no se nada, o con el que la relación se enfrió hace ya tiempo; un profesor o profesora que me ayudó, que me enseñó de verdad, que me dió buenos consejos, que se comportó más como un igual que como un superior; un ”alguien” especial para ti en algún momento de tu vida, con el que congeniaste tan bien, y del que ahora no sabes ni por donde anda ni qué será de él. Me acuerdo mucho de muchísima gente de la que llevaré años sin hablar, ver… pero que se cruzaron en mi camino, y de los que siempre me quedaré con esas ganas de descubrir más: otra conversación, otro consejo, otra llamada, otro paseo, otra mirada.

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Hace ya unos años, sentada en Puerta Jerez (Sevilla) esperando a que llegase una amiga para dar una vuelta por el centro en época de Semana Santa, coincidí en un banco con un señor de 99 años, qué viejo, pensaréis -pues sí, bastante mayor, por lo menos para mi jaja. Una hora estuve sentada charlando con aquel abuelito, como yo cariñosamente llamo a toda persona que se acerca a esas edades. Era dentista, bueno, había sido. Me reí tanto aquel día con aquel señor…no paraba de sonreír. Todavía recuerdo un momento en que paró un segundo -tras haberme hablado de sus hijos, nietos y biznietos- y me dijo,” ¿has llevado aparato, verdad?”- yo asentí. ”Tienes una sonrisa muy bonita, un poco pronunciada, eso le da un toque personal que va acorde con tu rostro”. Aquellas palabras de halago siguen a día de hoy sacándome una sonrisa.

¿Cómo una persona desconocida había conseguido hacerme sentir diferente al resto del mundo en un simple comentario amable y sincero?

A eso me refiero con echar de menos, echo de menos esa hora que estuve charlando con César, al igual que echo de menos otros muchos momentos, con otras muchas personas, que sólo fueron en mi vida eso, momentos efímeros. Al tiempo, hablando con mis abuelos de mi charla con aquel señor que me había sorprendido tanto, descubrí que mi abuelo había sido amigo de él, y me comunicó que hacía poco que había fallecido.

”El doctor César Herrera falleció el pasado 28 de enero a los 99 años, después de llevar 30 años jubilado de la profesión, aunque siempre ha seguido vinculado a los actos de la entidad colegial. El doctor Herrera donó numerosas piezas a la sede del Colegio de Dentistas de Sevilla. Entre sus presentes destacan dos cuadros que actualmente decoran la entrada del salón de actos.”

Espero encontrarme a muchas personas en mi vida que me regalen momentos como ese. Aunque he de enfatizar un pequeño detalle, no cambiaría a ninguna de aquellas personas que formaron parte de momentos únicos y curiosos por los que hoy forman parte de mi vida de forma permanente, porque ellos no van a desaparecer, y me regalan momentos felices todos los días de mi vida.

Echar de menos es uno de los síntomas de estar vivos.

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Ana Landa.

Imágenes extraídas de Pinterest

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Escrito por

Escritora, bloguera, adicta a Pinterest y a los espaguettis. Experta en comerme la cabeza, ñoña de manual, algo impulsiva, algo romántica. Lectora empedernida, fan del maíz y la Coca-Cola. Abonada a las noches de tarta y vino. Turismóloga y Community Manager. Empecé a escribir de broma y hoy es mi pasión, mi verdadera vocación. Mi primer libro, "Corazón de fondant" ya está a la venta. Bienvenid@. ¡Gracias por quedarte!

8 comentarios sobre “Entbehren

  1. Y añadiría: echar de menos no significa no estar a gusto con tu presente. Muy de acuerdo con Ana, es un síntoma de estar vivos y de que somos capaces de apreciar los momentos vividos.
    Tienes razón, “chica de los jueves”, es un relato excelente para inaugurar la sección. Saludos!

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  2. Yo también echo de menos Ana, no sé si porque hay personas que somos más sentimentales, más ñoñas o que los demás no reconocen abiertamente este sentimiento tan doloroso a veces. Pero creo que en el fondo en un sentimiento bonito, pues nos hace personas, nos hace recordar que hay que vivir el momento, que las cosas pasan y que igual a esa persona que hoy tienes a tu lado llegue un día que no la tengas y la eches en falta.

    ¡Un beso! Y Enhorabuena por el post.
    Patri.

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  3. Ostras… los pelos de punta Ana… qué bien te entiendo. Y no sólo se echan de menos personas, sino lugares, momentos… y olores. Creo que los olores nos marcan más de lo que pensamos. Lo mismo te echo de menos que antes te echaba de más que decía la canción. Y es verdad como dice Benjamín (que es un tío listo) que echar de menos no quiere decir que protestemos, que no nos guste el presente, el hoy, es simplemente que sentimos, que valoramos y agradecemos esas pequeñas sonrisas que nos han colgado en la cara,
    Besos Ana

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  4. Otra de esas lecturas que llegan al alma… me ha recordado tanto a aquella primera lectura que me encontre de una chica de los jueves, en la que contaba un desayuno en Antique Cafe…. y una pareja mayor…. que me encandiló…
    Genial Ana, me ha encantado!

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