Día 5: Ginebra y unas gotitas de Ron.

Vamos bien. No nos hemos dormido, es más llevamos despiertas desde las 7 de la mañana, (hora arriba, hora abajo) ya que las japonesas no paran de hacer ruido con sus inmensas maletas.

Como no podía ser de otra manera, desayunamos café de máquina
(a dos francos el cortado) con las últimas napolitanas de chocolate de Mercadona, aplastadas ya a más no poder, en el saloncito del hostal (bien mono que era, por cierto).

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Subimos. Nos intercambiamos los abrigos para no salir siempre igualen las fotos. Cogemos maletas. Nos despedimos del poster de Einstein del pasillo de las habitaciones. Nos vamos.

Mierda, se nos ha olvidado el tupper de pasta seca con unas gotitas de aceite y bolsitas de ketchup de McDonalds que Señora cocinó a última hora de la noche anterior, para poder alimentarnos en Ginebra.

Triste

Señora vuelve a por el tupper.

Y retomamos el camino a la estación de tren.

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Tren. Otro tren. De los últimos ya.

Grabamos otro Callejeros Viajeros que no publicaré, en el que señora me cuenta la historia de Ginebra, apuntada en una libretita llena de boli y subrayador amarillo.

En el vídeo sale el rubio interesante que hablaba sin parar en alemán con la señora mayor, y también el adolescente que no paraba de hacer ejercicios de matemáticas, o física, o química, o lo que fuera eso que intentaba adivinar de lejos, y del revés.

Llegamos. Ginebra. Esquís y consignas nos dan la bienvenida.

Y el lago Lemán.

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Y otra vez se me cae algo a un charco.

Malditos charcos.

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Primera impresión de Ginebra: La verdad es que no es nuestro destino favorito, la vemos algo gris, o tal vez, fue nuestro cansancio el que nos hizo restarle encanto.

El caso es que no vamos a mentir, aunque fuera solo por ver la nieve de fondo por primera vez en todo el viaje, ya éramos felices.

(Aunque Señora se quejara por llevar un gorro de pescador)

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Qué bonito paisaje, oigan.

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(Y qué sonrisa más forzada)

Seguimos. Estamos buscando el reloj de flores. 

Después de un pateo alucinante, nos damos cuenta de que vamos en dirección contraria. Retrocedemos y lo encontramos. Pero….decepción total y absoluta al ver el reloj.

(Y todo para esto?)

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Coooontinuaamos!

Es más de mediodía. Nos rugen las tripas.

Sabemos que tenemos el tupper de pasta apetitosa y sabrosa, pero preferimos reservarla para la noche.

Vemos varias cartas en varios restaurantes.

JA

JA

JA

Una gran risa maligna resuena por toda la ciudad recordándonos que no nos queda un duro para comer dignamente, así que seguimos andando, más callejeras viajeras que nunca.

Pero yo ya no. Yo ya no puedo más. Y me gasto 7 francos en una salchicha minúscula metida en hojaldre, y una coca-cola. Mientras yo como, Señora se encarga de “tomar prestadas” varias capsulitas de leche, para luego hacernos un buen café con leche, que nos lo hemos ganado.

Y tras eso salimos, decididas a darnos el lujo de entrar a una cafetería cercana al casco antiguo. Una cafetería monísima, eso sí, al menos los 4 francos del café solo valieron la pena!

Y encima, tenía un cuarto de baño muy cuco, con un dispensador de papel-seca manos automático (se activaba con el movimiento de la mano, sí sí, no miento) , que nos dejó de piedra, como si fuéramos de pueblo. Como si fuera cosa de brujas.

Y nos vamos, felices tras el descubrimiento y más activas que nunca con tanta cafeína y tan poca comida.

Y llegamos allí.

Y Señora hace amigos que le dejan hacerse fotos como si estuviera jugando al ajedrez.

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Su cara de concentración no tiene precio.

Y nuestras caras al ver la pista de hielo, y al abrir el paraguas, tampoco.

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Y al encontrar el banco más largo del mundo, ya ni os cuento.

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Pero estábamos cansadas, muuuuy cansadas…

(estas fotos lo reflejan bastante bien, no?)

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Pero nada nos puede parar, y nos damos una vueltecita.

Señora sigue sin comer, y miramos el escaparate de una pastelería vacía, haciendo ilusiones a la pobre vendedora aburrida, pero no. Nos vamos.

Y pateamos, y pateamos.

Ya casi sin fuerzas para hacer fotos.

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Entramos a un supermercado. Pero se nos ocurre que bueno, hace días que no comemos McDonalds, así que vamos para allá!

-Menús infantiles.

-Se pone a llover.

-Tenemos que volver.

-Pensamos que podríamos haber obviado Ginebra del plan, que tampoco habría pasado nada.

-Estamos bajo mínimos, y la lluvia empieza a caer fuerte.

GRR.

Estación de tren…y….hay que encender los datos móviles para poder comprar los billetes de bus de Lyon a Barcelona.

(Cosas que nos pasan por dejarlo todo a última hora)

50 euros de cinco minutos de conexión.

Suiza, amiga nuestra, jamás volveremos.

Continuará…

Escrito por

Escritora novata, bloguera, adicta a Pinterest y a los espaguettis. Experta en comerme la cabeza, ñoña de manual, algo impulsiva, algo romántica. Lectora empedernida, fan del maíz y la Coca-Cola. Abonada a las noches de tarta y vino. Turismóloga y Community Manager. Empecé a escribir de broma y hoy es mi pasión, mi verdadera vocación. Mi primer libro, "Corazón de fondant" ya está a la venta. Bienvenid@. ¡Gracias por quedarte!

10 comentarios sobre “Día 5: Ginebra y unas gotitas de Ron.

  1. Es que viajar a Suiza bajo mínimos nunca será una buena idea… Es muy más caro, incluso más que Londres, bien lo sabré yo que lo conozco bastante. Deberiáis volver dentro de unos an-os, es un país maravilloso o al menos a mí me lo parece, y es una pena que no pudieseis haber disfrutado de sus restaurantes, famosas tartas, etc. Si se va a Suiza no es para pensar en el dinero porque sino es imposible disfrutar. Pero para lugares chachis y baratos siempre os quedará Berlín!!! Un beso 🙂

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    1. Habrá que ir a Berlin, desde luego! Ya, la verdad es que como fue un poco viaje locura, tampoco pensamos muy mucho en los pros y sobre todo en los contras…jajaja pero aún así, a pesar de haber estado un poco pobres, no le cambiaría nada de nada! 😉 😉

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  2. Dan ganas de hacer una donación, organizar un telemaratón o algo… Para la próxima deberíais pensar en abrir una fila 0 en uno de esos bancos que no se quedan nada pero nada de comisión o hacer circular un mensaje de facebook de esos que por cada me gusta Microsoft o Nestlé o Nike o quéseyo os compensa con un céntimo de euro… :p

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  3. Resulta que además de guapa por dentro, cosa que se aprecia por lo que cuentas y cómo lo cuentas, eres guapa por fuera. Te diré como la película, alejando la expresión del chonismo en el que vivimos, Baby tú vales mucho.

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