Gewinner

Tenía diecitantos años. Una carrera. Una lista de optativas.

Italiano: No. Demasiado fácil. Me suena a fardahuevos. A bronceado de Solmanía. A la mafia calabresa. A un “ciao bella” entre cubatas en Bolsería. Me sonaba a la ruptura con aquél, cuando me refugié en los libros de un tal Moccia.  Me recordaba a movimientos rápidos de manos, a helados derritiéndose y a paseos en la Vespa que mi madre nunca me dejó comprarme. A Nek (oh si, Nek). Total, pasando. Todo lo que debía aprender de Italia, ya lo sabía gracias a las canciones de Ramazzotti y a la melena de la Carrá.

 

Francés: No. Cuando todas las niñas del colegio empezaron a cogerla de optativa, yo ya me decantaba por tostones como Patrimonio Cultural, Cultura Clásica y ciencias sociales. Ya apuntaba maneras, oigan. Para que luego crea que no tengo vocación. Francés molaba. Eso de poner boquita de piñón me atraía bastante, pero algo me fallaba. Y eso que soñaba con París día sí y día también. Y eso que los bohemios de pincel, boina y bigotito ya me gustaban  entonces. Pero nunca supe qué me faltaba para meterme de lleno en el idioma.

Ni siquiera Audrey Tautou consiguió que aprendiera a decir algo más que Oui (y como mucho Bonjour).

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 –Alemán: Ja. Lo cogí porque Alemania tiene un no se qué que me encanta. Porque me van los retos y me apasionan las relaciones complicadas hasta con los idiomas.

El alemán es ese problema de matemáticas que te mantiene con los ojos abiertos toda la noche hasta que consigues resolverlo. El alemán consigue desquiciarte y hacerte pensar…”pero cuántas letras son capaces de ir juntas?”. En alemán, escribir un simple número, te puede ocupar línea y media de folio. Sí que gastarán dinero en libretas estos alemanes! (ocurrencia mala).

En alemán, decir buenos días suena a…”ojalá te pille un autobús cuando salgas de tu casa”.

O eso dicen.

Qué manía con decir que los alemanes parece que escupan cuando hablan. Yo le veo su encanto, oigan. Y tengo pruebas de que el alemán, también puede resultar encantador, y hasta romántico.

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Esta mañana, con veintitantos, en la máquina de café del Goethe.

-Hola! Te has cortado el flequillo!– Mi profesora de alemán es adorable. Es de esas personas que notas que realmente se alegran de verte. De esas que querrías tener de vecinas o de compañeras de trabajo. Creo que es la persona con más paciencia y moral del mundo: Se enfrenta dos días por semana a un grupo que olvida de una clase para otra lo aprendido, que le observa fijamente con un gran “EIN..??” dibujado en la frente.

Ella habla. Ella cree que le entendemos. Pero no. Nein.

Ella escucha con tranquilidad los comentarios por lo bajini…

-Por dónde vamos?

-Cómo llevas gramática….? Brrr, yo fatal.

-No me estoy enterando de nada (el más repetido)

-Pero cuánto tiempo hacía que no venías a clase…? (el segundo más repetido)

Pero ella, I, nunca pierde la sonrisa.

Y hoy ha decidido ponernos canciones, a ver si nuestras mentes duras consiguen ablandarse a base de notas musicales.

El cantante es un tipo llamado Clueso (o eso era el grupo? era un grupo acaso? GRR,  debería atender másGewinner es el título, o lo que es lo mismo: Ganador.

-Y bien…? De qué va la letra?

Obviamente, trataba del tema universal: el Amor, el tan recurrente y cargante amor.

El chico atormentado que canta Gewinner, hemos descubierto que quería ser peluquero, pero que por casualidades de la vida, le dio por rapear. Y se ve que entre rap y rap, te compone canciones como esta, con letras de las que te hacen cortarte las venas.

Ich bin dabei du bist dabei, wir sind dabei uns zu verlier’n.

Algo así como “yo estoy en ello, tu estás en ello, nosotros estamos en ello de perdernos”

(quien sepa alemán realmente, que perdone la traducción chapucera)

Estaba claro, el tío en sí, no es que fuera un ganador, si no todo lo contrario. Un LOSER. Un tío que tenía que dejar lo que más quería, porque la situación ya no tenía ni pies ni cabeza.

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4. Por qué le ha puesto el título “Gewinner”?

Esa era una de las preguntas del ejercicio, lo que ha generado un no muy extenso debate.

La mayoría ha dicho que no tenía mucho sentido el título si en realidad no era un winner, el pobre hombre. Otros han dicho que lo había puesto precisamente por eso. Yo, he dicho, que a veces el título no tiene mucho que ver con el texto, que a veces, simplemente se pone a voleo, porque ha de haber un título, oigan (lo sé de primerísima mano) Y porque sí. Porque obviamente, le da más dramatismo al asunto que lo titule de ese modo para luego darte la vuelta a la tortilla. Y vaya, porque una canción que se titule “perdedor” no llama la atención.

Y porque perder, en materia de amor, nunca se pierde.

“Igual no considera que haya perdido, igual le compensa todo lo bueno, y por ello, se siente ganador”

Mirada al infinito.

Palabra de blogger.

Toda la clase callada.

Algún grillo de fondo.

5 eternos segundos después…

“Sí, yo pienso como ella”

APLAUSE (plas plas!)

Patética

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El caso es que el rapero alemán que habla de desamor y aún así se siente ganador, las teorías de mis compañeros, y la sonrisa perenne de una alemana afincada en Valencia por amor, me han hecho pensar.

Aunque estemos aquí, y nuestro universo acabe donde acaban las fronteras con Francia y Portugal, allí, y más allá, se enamoran (vaya si se enamoran) y desenamoran también, aunque no hablen poniendo boquita de piñón, ni griten te quieros a los cuatro vientos, ni pongan candados en el puente Milvio. Que los alemanes también hablan de sentimientos, y cuando lo hacen, no parece que ladren (acabemos con los mitos).

Porque cuando se trata de amor, qué más da qué idioma hables.

A quién le importa de donde seas.

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 Porque cuando se trata de amor, hasta un español puede entender lo que significa “Ich liebe dich”.

Por muchas copas que lleve.

Por muy tarde que sea.

Porque en el amor, solo se gana.

Bien por Clueso.

Bien por mi. Y por ti.

Imágenes obtenidas de Pinterest.

Escrito por

Escritora novata, bloguera, adicta a Pinterest y a los espaguettis. Experta en comerme la cabeza, ñoña de manual, algo impulsiva, algo romántica. Lectora empedernida, fan del maíz y la Coca-Cola. Abonada a las noches de tarta y vino. Turismóloga y Community Manager. Empecé a escribir de broma y hoy es mi pasión, mi verdadera vocación. Mi primer libro, "Corazón de fondant" ya está a la venta. Bienvenid@. ¡Gracias por quedarte!

11 comentarios sobre “Gewinner

  1. No desesperes, no es tan difícil como paree aunque creo que cuando realmente lo acabas aprendiendo es cuando vives aqui, haciendo el dia a dia. Yo llegeué a un punto que a veces no lo diferencio del espanol. Las profesoras son todas muy majas, dimelo a mi que sé bien de eso 🙂 Liebe Grüße aus Berlín (los raperos alemanes son un poco rarunos)!!!!

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    1. Hola!!
      Pues yo soy como tú, también me decanté por alemán, lo malo es que últimamente no paso mucho por clase… y cada vez que voy estoy en plan : ¿Hola?, no me entero de nah y digo venga que este finde me pongo a tope y nada, pero bueno tiempo al tiempo.
      Mi profesora de alemán es un cielo! Siempre se está riendo y te contesta siempre con una sonrisa, te dan ganas de darle un abrazo!

      Un saludo!!

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  2. Cierta señora suiza de abrigo rojo te dedica unas dulces palabras de amor en alemán cada noche antes de irse a dormir desde cierto día de febrero. :p
    Tengo que decirlo: me encanta cómo escribes. Recibe también mi aplauso por esa interpretación del título de la canción. Un abrazo!

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  3. Hola, guapitaaaaa!!!!!

    Que de tiempo sin pasar por aquí, pero es que la vida no me deja. Estoy super liada. La verdad es que nunca me han interesado demasiado los idiomas. Inglés ha sido lo único que he estudiado y ahí tengo el título, muerto de risa. Ya incluso se me habrá olvidado. Es cierto que los alemanes parecen de piedra y como todos, también escribirán de amor y sentimientos. Pero claro, al decir ciertas cosas, parecen que te están regañando! jajaja Habría que acabar con más de un mito, no sólo el de los alemanes, porque seguramente, no todos los italianos son cansinos y gritones, ni todos los españoles unos pasotas, entre otras cosas, claro.

    Un besín preciosaaaaaaaa, que ya te echaba de menossss. Me acuerdo de tí a menudo, y oye, nunca me puedo pasar a leerte. Porque una cosa te digo, si me paso es para dedicarte el tiempo que te mereces. Pasar a lo loco, no, para eso, lo dejo para otro día.

    Muak, muak, muak!!!!!

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  4. Madre mía… las ganas que me han dado de aprender alemán. Por tu culpa, o gracias a ti, no sé eso habría que pensarlo.

    El caso es que lo intenté, pasé un año con clases particulares dos días por semana… pero nada, no me acuerdo de nada. Y mira que mis bisabuelos vienen de ahí, que lo llevo en los genes, pero debe ser un gen escondido, o vago (español a fin de cuentas), porque no salía ni a tiros. Así que lo dejé en el cajón de cosas por hacer y vuelva usted mañana.

    Te sigo los pasos chica de los jueves… por cierto, no puedo evitar al leer ese nombre acordarme de la chica de la tienda de la esquina.

    Besos

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    1. Creo que es más bien por mi culpa! jajaj El gen vago me hace pelarme más clases de las que debería…malditos genes españoles…xD

      Gracias por seguirme los pasos, yo también te los sigo: da gusto encontrar un blog como el tuyo!

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