Testigos y vestidos

Hace unos días, en el autobús, de camino al trabajo, escuché a una niña de unos ocho años decirle a su madre:

Ya me quiero volver a casar, mamá.

-Pero qué dices, si el otro día decías que nunca te ibas a casar!

-Pues ahora quiero. Quiero mi vestido!

-Sólo por el vestido, hija?

Sí.

Rotunda. Sincera. Para qué mentir.

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 Lo curioso, es que la revelación le vino mientras aparecían en la tele del bus, Eva González y Cayetano Rivera. Ponía algo así como…”Eva González supera la ruptura centrándose en trabajo y familia” (o algo similar).

Y la cría miraba atentamente a la pantalla, pensando únicamente en un vestido de novia, o en una boda, o en un príncipe azul. Ajena a la ruptura en pantalla. Pobre ilusa. Si ella supiera lo que se le avecina cuando tenga edad suficiente…ayy de ella.

Todo por un vestido.

Y es que no es sólo cosa de niñas.

¿Cuántas veces habréis oído a amigas decir…”no no, si yo sólo me casaría por el vestido”

Yo al menos…a unas cuantas.

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Hace años, solía pasar siempre por la misma calle, también, con el autobús, para ir a la facultad. Siempre por la misma tienda de trajes de novia. Siempre torciendo el cuello hasta que me hacía crack alguna vértebra. Siempre con la misma cara de panoli, atontada con tanto blanco, atontada con tanto tul y tanta organza, y con los encajes, y las sedas. Y los velos. Y las colas. Y las puntillas.

Y siempre pensaba lo mismo…

“Algún día, pediré cita fingiendo que me caso, y venga! A probarse!!”

Tenía pensado hasta el nombre del novio y la Iglesia, por si surgían preguntas incómodas…ya sabéis.

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Pero nunca llegué a hacerlo.

Aunque no fue por falta de ganas, no creáis.

 

No sé, supongo que cuando creces, vas viendo de otra forma las bodas. Menos de cuento, menos necesarias. Porque en el fondo…¿por qué creéis que la gente se casa, además de por efectos legales?

Desde luego que no es sólo por el vestido, ni por toda la parafernalia en general, sobre todo ahora, que de parafernalia, vamos más sobrados que nunca.

Ahora das una patada y te salen mil Wedding Planners de golpe (bueno, quien dice Wedding Planners, dice Bloggers viciadas a Pinterest).

 Desde que Mediaset parió Divinity, todo@s somos David Tutera (por hortera que sea..ejem…) y soñamos con banderines, y jardines llenos de velitas y caminos de florecitas silvestres. Y con muebles lacados en blanco llenos de lacitos, y bigotitos, y moñadas varias, como Mr&Mrs, y objetos vintage, y mesas de cupcakes y tartas hechas de fondant.

Pero no.

A pesar de todo esto, os aseguro que el verdadero fondo, la base y el motivo de una boda, no creo que sea todo lo superficial.

No creo que nuestras ganas  provengan de Tutera, ni de Pronovias, ni por nuestro afán de eventos a lo grande.

Una vez, en una peli escuché algo sobre el tema…

“Por qué cree usted que las personas se casan? (…) Porque necesitamos testigos de nuestra vida. Hay millones de personas en el planeta, ¿qué importa en realidad una simple vida? Pero en un matrimonio lo que prometes es que te preocuparas de todo; de lo bueno, de lo malo, de lo terrible, de lo trivial… Todos los días y en todo momento. Lo que dices es: “Tu vida no pasará desapercibida porque yo me fijaré en ella, tu vida no pasará inadvertida, porque yo me convertiré en tu testigo”.

¿Será por eso?

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La verdad es que no tengo ni idea.

Lo poco que sé del amor, lo aprendí de silencios y de las líneas de tus manos.

Nunca me han regalado un anillo con pedrusco, y mis planes de futuro no van más lejos del sábado. Mis conocimientos son escasos en la materia. Están basados en guiones de historias nunca vividas, en las líneas que otros escribieron, en momentos lejanos, ya casi olvidados.

Jamás ha venido nadie a rescatarme empuñando su espada a lomos de un caballo blanco, ni he lanzado la trenza por la ventana para que nadie trepe por ella.

No creo en superhéroes, y creo que tampoco creo en maridos, ni en todo lo pre-establecido.

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Pero hay algo en lo que sí creo.

Creo en los testigos y en los desayunos de domingo.

Creo en el amor y en esta canción.

 

Será que no me dá la gana pensar que nada es para siempre.

Lcdlj.

Imágenes obtenidas en Pinterest.

Escrito por

Escritora, bloguera, adicta a Pinterest y a los espaguettis. Experta en comerme la cabeza, ñoña de manual, algo impulsiva, algo romántica. Lectora empedernida, fan del maíz y la Coca-Cola. Abonada a las noches de tarta y vino. Turismóloga y Community Manager. Empecé a escribir de broma y hoy es mi pasión, mi verdadera vocación. Mi primer libro, "Corazón de fondant" ya está a la venta. Bienvenid@. ¡Gracias por quedarte!

12 comentarios sobre “Testigos y vestidos

  1. Ay, mi Ivan con Xoel… Me super-hiper-mega-encanta!!!

    Yo era como tú, cuando era pequeña decía que quería casarme con 20 años (¿?), y quería una mega fiesta, con un súper traje… y todo esto sin importar nada quién fuera el novio!! El otro día viendo un programa de Divinity me sentía tan alejada de esas chicas, diciendo que “ese día es sólo para ellas”, es “el día más importante de su vida”…. Uf, se me ponen los pelos de punta… Yo he ido cambiando de parecer y ahora que he dado con el hombre de mi vida, ya hemos hablado que cuando yo termine la carrera y nos apetezca, juntaremos a su mejor amigo y a mi mejor amiga y nos casaremos él y yo, con las dos personas más especiales para nosotros. Y lo mejor es que estamos de acuerdo… Cada vez me gusta menos todo lo que rodea a una boda, todo lo falso, toda la apariencia, todo por el qué dirán, todo porque mi boda sea la más bonita aunque me caigan mal el 50% de las personas que acudan… Eso no es para mí.

    Me gustas cada vez más cibersister, ya lo sabes 😉

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    1. ISA! Vi a tu Iván hace una semanita!! 😀 Pero no cantó “el equilibrio es imposible” y creo que le odio un poquito…en cambio, cantó sólo con piano “Tierra” y UFF, imagínate mi cara de embobada!

      Espero que para cuando llegue el día de tu boda íntima, al menos ver una fotito, guapa!

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  2. Pero que mona eres, me estás enganchando a esto de las bodas, y eso que a mí nunca me llamaron la atención. Si que hay cosas para siempre, mucha muchas,,,,,lo difícil es encontrarlas, un beso!

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  3. A mi también me impactó mucho ese dialogo en “Shall we dance?”

    Yo creo que nos casamos porque tenemos la necesidad de compartir algo tan íntimo como la pareja con nuestros seres queridos, porque llega un momento en que necesitas que eso que vives, quede de alguna manera registrado y sea más oficial y menos de andar por casa, es como reafirmar que eso que vives es real y no una comedia romántica, que termina tras los créditos. También por el tema legal, pero sobre todo en mi caso, porque para mi es necesario como un paso más en mi crecimiento en la Fe.
    Con todo lo de Pintarest y las Wedding plan..me quedo con una boda íntima, con desayuno y pocos invitados. 100% personalizada, y 100% nosotros. (o eso pienso ahora que no tengo ni novio, ni boda jaja)

    Será que yo también creo en los desayuno de domingo y también en esa canción 

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  4. Me han venido mil cosas a la mente mientras te leía señorita, a propósito de esas palabras de guión perfecto se me ocurre soltar el topicazo “cuánto daño ha hecho hollywood”.
    También te digo que las bodas están sobrevaloradas y que quererse de verdad no requiere testigos, suficiente con ser tú misma testigo.

    Que he estado 3 años asistiendo a bodas, finde sí finde también, y puedo asegurar que muchas veces estos espectáculos se montan por la parafernalia, seguro que alguna que otra por el vestido, pero qué triste no.

    Nunca me he querido casar y no creo que lo haga y si lo llego a hacer alguna vez no creo que necesite a toda esa gente (que a veces está ahí por estar) y tanta movidota, hacer una tarta de galletas y tomarnos unos copazos mañanerosen un jardincito con margaritas campestres con tantas personas como se cuentan con los dedos de la mano sería lo mejor… no obstante te propongo hacernos una una moni-phoebe-rachelada, pedir cita e inventarnos hasta el nombre del apuntador, todo sea por no decepcionar esa niña interior del autobús 😛

    Qué grande eres pequeña.

    Besotes.

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